El cacahuete, también conocido como maní o cacahuate (Arachis hypogaea), es un cultivo de importancia mundial. Se cultiva ampliamente en los trópicos y subtrópicos, siendo relevante tanto para los pequeños agricultores como para los grandes productores comerciales. Se clasifica a la vez como leguminosa de grano y como cultivo oleaginoso debido a su alto contenido en aceite. La producción mundial anual es de aproximadamente 46 millones de toneladas. Las vainas del cacahuete se desarrollan bajo tierra, lo que resulta muy inusual entre los cultivos.
El cacahuete, como leguminosa, pertenece a la familia botánica Fabaceae (también conocida como Leguminosae y comúnmente denominada familia de las leguminosas o de los guisantes). Al igual que la mayoría de las demás leguminosas, el cacahuete alberga bacterias simbióticas fijadoras de nitrógeno en los nódulos de sus raíces. Esta capacidad para fijar nitrógeno hace que el cacahuete requiera menos fertilizantes nitrogenados y mejore la fertilidad del suelo, lo que lo convierte en un cultivo muy valioso en las rotaciones.
El cacahuete es similar en sabor y perfil nutricional a los frutos secos de árbol, como las nueces y las almendras, y en las cocinas occidentales suele servirse de forma similar a estos.




